El objetivo de la corrección de primeras pruebas es introducir los últimos cambios y se realiza con el texto ya maquetado, normalmente sobre el documento impreso. En ocasiones, si un texto presenta demasiados errores, se recomiendo la realización de unas segundas pruebas para asegurarse de que al volver a maquetar se han introducido todos los cambios, y que no se ha pasado ningún error la primera vez.
No debe confundirse con la corrección de estilo; ésta se realiza previamente, y se centra en otras cuestiones diferentes. La corrección de primeras pruebas consiste en tres puntos fundamentales: limpiar, normalizar y unificar el texto.
La limpieza suprime las erratas, los errores del teclado y cualquier otra cosa que dificulte la lectura.
La normalización corrige los errores del texto según las normas gramaticales y ortográficas, o las de estilo que hayan sido acordadas con el cliente.
La unificación se utiliza en los casos en que no hay una norma concreta o pueden aplicarse varias. Esto incluye los diferentes recursos tipográficos que suelen aparecer en los textos, como negritas, cursivas, comillas o mayúsculas, así como las voces de doble acentuación. En la corrección de primeras pruebas se pone especial cuidado en que el texto no quede desunificado.
Este tipo de corrección normalmente se realiza al mismo tiempo que la de primeras pruebas, como complemento de ésta. Con el texto ya maquetado e impreso, el corrector comprueba algunas cuestiones: que las particiones a final de línea sean correctas, que las fotografías tengan una resolución aceptable y se correspondan con el pie de foto, que los títulos del índice coincidan con los que aparecen finalmente en el texto, que siempre se utilice la misma tipografía para los títulos o ladillos, etc.
A continuación figuran algunos ejemplos de los textos con los que habitualmente trabajamos: