Sobre todo en el habla, es frecuente utilizar expresiones como subir arriba, bajar abajo, entrar dentro, salir fuera, etc. A veces también las encontramos en la lengua escrita.
Aunque podría denominarse redundancia, el nombre más correcto para este tipo de error es pleonasmo, definido de esta manera por el Diccionario de la lengua española:
«1. m. Ret. Figura de construcción, que consiste en emplear en la oración uno o más vocablos innecesarios para que tenga sentido completo, pero con los cuales se añade expresividad a lo dicho; p. ej., lo vi con mis propios ojos.
2. m. Demasía o redundancia viciosa de palabras».
Esto puede plantear problemas a la hora de corregir estilísticamente un texto, ya que al no ser una incorrección gramatical no está claro si debe dejarse o cambiarse. La respuesta es que depende del tipo de texto; en un texto literario, se deja el pleonasmo porque se considera que el autor lo ha podido utilizar como una figura literaria. En cambio, jamás se dejará en un texto didáctico, administrativo o divulgativo (en éstos es más importante la claridad y simplicidad).
En el lenguaje coloquial se abusa mucho de este tipo de expresiones, en parte para enfatizar y en parte por costumbre. Es complicado evitarlo, pero sí podemos poner cuidado para no escribirlo. Un caso curioso es el de un bar de copas de Madrid, en el que había un cartel que decía: «Prohibido fumar porros dentro del interior del local». No sé si seguirá estando, pero intentaré averiguarlo y hacer una foto para el blog.
Nadie duda que los ordinales empiezan por primero, segundo, tercero, cuarto, etc., y a pesar de ello todos hemos oído a alguien decir alguna vez «vive en el onceavo piso» o «es el doceavo de la lista». Es muy común confundir los numerales ordinales con los numerales fraccionarios, pero es una incorrección y por tanto debe evitarse. Las formas correctas de decirlo serían: «vive en el undécimo piso», «vive en el decimoprimer piso», «vive en el décimo primer piso», «es el duodécimo de la lista», «es el decimosegundo de la lista», «es el décimo segundo de la lista».
Esto aparece claramente especificado en el Panhispánico:
«No deben utilizarse como ordinales formas propias de los numerales fraccionarios o partitivos; así, no debe decirse el onceavo piso, en lugar de el undécimo piso».
Algunos ordinales pueden escribirse tanto juntos como separados, por ejemplo vigesimoprimero o vigésimo primero. Si se escriben en una palabra, no llevan tilde porque no les corresponde según las normas de acentuación y sólo presentan variación de género y número en el segundo componente: vigesimoprimera, vigesimoprimeros. Si se escriben en dos palabras, sí que conservan la tilde y ambas palabras varían en género y número: vigésima primera, vigésimos primeros.
Para cualquier otra duda respecto a los ordinales, se puede consultar el Panhispánico, donde viene explicado cómo utilizarlos. También aparece una lista desde el 1.º hasta el 1 000 000.º
Está muy extendido el uso de los adverbios delante, detrás, encima, debajo y enfrente seguidos de los posesivos mío, mía, tuyo, tuya, suyo, suya, nuestro, nuestra, vuestro y vuestra.
Precisamente por culpa de estar tan extendido el error, se tiende a creer que es correcto. El principal problema está en la cantidad de veces que se escucha en la televisión, la radio y el cine; el detrás mía está presente en películas, series, letras de canciones, debates e incluso en el telediario.
Además de ser incorrecto, este uso causa mucha confusión respecto al género. Si queremos decir que, por ejemplo, hay una furgoneta detrás de Luis, la forma correcta sería «la furgoneta está detrás de él». Si se emplease la forma de la que hablamos, habría dudas entre «la furgoneta está detrás suyo» o «la furgoneta está detrás suya», porque no se sabe muy bien si al posesivo se le aplicaría el género masculino de Luis, el femenino de la furgoneta o el hipotético género de detrás (cuando es evidente que los adverbios no tienen género).
Al tratarse de adverbios, no pueden poseerse. Por tanto, no pueden emplearse con posesivos, sino con la preposición de seguida de un pronombre.
El Diccionario panhispánico de dudas de la RAE aborda esta cuestión de la siguiente manera:
«Por su condición de adverbio, no se considera correcto su uso con posesivos:
detrás mío,detrás suyo, etc. (debe decirse detrás de mí, detrás de él, etc.)».
En el Panhispánico se encuentran entradas similares con los demás adverbios con los que existe este problema (delante, encima, debajo y enfrente), pero con citar una de ellas es suficiente.